Aterrizajes

La niebla es la suspensión de gotas microscópicas de agua con un diámetro de aproximadamente 10 µm o menos, o en el caso de la niebla helada, partículas de hielo. A efectos de la aviación, es una condición que la visibilidad horizontal debida a estos fenómenos se reduzca a menos de 1000 m.

La niebla degrada gravemente la visibilidad hasta tal punto que el aterrizaje puede ser imposible. Sólo las aeronaves más sofisticadas (aviones civiles y militares) pueden aterrizar automáticamente en tales circunstancias, y sólo en aeropuertos debidamente equipados. Incluso teniendo en cuenta la capacidad técnica, los procedimientos de las aerolíneas y los militares pueden prohibir los “aterrizajes automáticos” en determinadas condiciones.

Los pilotos pueden tener una falsa sensación de seguridad cuando sobrevuelan un aeródromo, ya que las estructuras y las pistas de aterrizaje pueden ser bastante claras para el piloto cuando mira desde arriba del aeródromo. Sin embargo, al descender en la aproximación y tratar de ver el aeródromo en un ángulo inclinado a través de la niebla, el piloto puede perder rápidamente todas las señales visuales y encontrarse en una situación muy difícil.

Los peores aterrizajes

Brickhouse: A veces se trata de un aterrizaje normal en el que todo va bien y en el último segundo ocurre algo que provoca un accidente. En otras situaciones, ya hay una emergencia a bordo del avión, que ya ha complicado el aterrizaje. Y entonces aterrizan, y algo desgraciadamente sale mal.Narrador: Las estadísticas pueden dar miedo, pero siguen diciendo que volar es la forma más segura de viajar. E incluso si ocurriera un accidente en tu próximo vuelo, tendrías un 95,7% de posibilidades de sobrevivir a él.NOTA DEL EDITOR: Este vídeo fue publicado originalmente en diciembre de 2019.

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Aterrizaje peligroso

Hemos reunido algunos de los peores en todo el mundo. Hemos tenido en cuenta los siguientes factores: tener pistas cortas, estar situados a gran altura, estar en un lugar con condiciones meteorológicas inusuales, registrar una alta densidad de tráfico aéreo o estar en medio de montañas o edificios.

No encontrará un aeropuerto tan peculiar como el de Barra (Escocia) en ningún otro lugar del mundo. En esta isla europea, la pista de aterrizaje está sobre la arena. Sólo es posible aterrizar si el tiempo lo permite. Las tres pistas pueden quedar completamente sumergidas durante los días de marea alta.

Situada a 2.842 metros sobre el nivel del mar, la aterradora pista de aterrizaje sólo tiene 527 metros de longitud. Además, está rodeada de montañas y abismos, y sólo se puede acceder a ella con helicópteros y aviones pequeños.

La lista de pilotos autorizados a aterrizar en el aeropuerto de Paro, en Bután, es muy reducida. La pista está muy cerca del Himalaya, rodeada de montañas de más de 5.000 metros de altura. Los vuelos sólo pueden llegar o salir durante el día.

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Para aterrizar en el aeropuerto de Wellington (Nueva Zelanda), el piloto debe tener mucha habilidad y experiencia. La pista, de casi 2.000 metros de longitud, está situada en una zona montañosa y a menudo recibe ráfagas de viento muy fuertes, lo que hace que el aterrizaje sea todo un reto.

Aterrizaje con viento cruzado

El aterrizaje es la fase final del vuelo, en la que el avión vuelve a tierra. La velocidad vertical media en un aterrizaje es de unos 2 metros por segundo (6,6 pies/s); cualquier velocidad vertical mayor debe ser clasificada por la tripulación como dura. El juicio de la tripulación es más fiable para determinar el aterrizaje duro, ya que la determinación basada en el valor de la aceleración registrada es difícil y no aconsejable,[1] en parte porque no hay registro de la aceleración vertical real[2].

Los aterrizajes duros pueden ser causados por las condiciones meteorológicas, problemas mecánicos, sobrepeso de la aeronave, decisión del piloto y/o error del piloto. El término aterrizaje forzoso suele implicar que el piloto sigue teniendo el control total o parcial de la aeronave, a diferencia de un descenso incontrolado en el terreno (un accidente).

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Las consecuencias de los aterrizajes forzosos pueden variar, desde una leve incomodidad para los pasajeros hasta daños en el vehículo, fallos estructurales, lesiones y/o pérdida de vidas. Cuando una aeronave sufre un aterrizaje forzoso, debe inspeccionarse para comprobar los daños antes de su siguiente vuelo[1].

Los aterrizajes forzosos pueden causar grandes daños a las aeronaves si no se realizan de forma segura o adecuada. Por ejemplo, el 20 de junio de 2012, un Boeing 767 de All Nippon Airways aterrizó con tal fuerza que se formó un gran pliegue en la piel del avión[3].

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