Accidente de avión de un equipo de fútbol en 1972

El informe oficial indica que la empresa boliviana LaMia no tomó la decisión de aterrizar en otro aeropuerto para repostar antes de llegar a su destino, a pesar de que eran conscientes de la poca cantidad de combustible que necesitaba para completar el vuelo.

“Podríamos decir que el accidente se produjo por el agotamiento del combustible del avión como consecuencia de una inadecuada gestión del riesgo por parte de la compañía LaMia que, específicamente para este vuelo, no previó la cantidad mínima de combustible necesaria para un vuelo internacional”, dijo Miguel Camacho, jefe de la aeronáutica civil colombiana, en declaraciones en la rueda de prensa, según Reuters. Camacho dirigió la investigación del accidente.

Accidente de avión en los Andes

El vuelo 2933 de LaMia fue un vuelo chárter de un Avro RJ85, operado por LaMia, que el 28 de noviembre de 2016 se estrelló cerca de Medellín, Colombia, matando a 71 de las 77 personas a bordo. La aeronave transportaba al equipo de fútbol brasileño Chapecoense y su séquito desde Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) a Medellín, donde el equipo tenía previsto jugar la fase final de la Copa Sudamericana 2016. Uno de los cuatro tripulantes, tres de los jugadores y otros dos pasajeros sobrevivieron con heridas.

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El informe oficial de la Agencia de Aviación Civil de Colombia, Aerocivil, determinó que las causas del accidente fueron el agotamiento del combustible debido a un plan de vuelo inadecuado por parte de la aerolínea, y un error del piloto en cuanto a la toma de malas decisiones a medida que la situación empeoraba, incluido el hecho de no declarar una emergencia después de que los niveles de combustible fueran críticamente bajos, no informando así al control de tráfico aéreo en Medellín de que era necesario un aterrizaje prioritario.

La aeronave era un Avro RJ85, con matrícula CP-2933,[1] número de serie E.2348,[2] que voló por primera vez el 26 de marzo de 1999[3] Después de prestar servicio con otras aerolíneas y de un periodo de almacenamiento entre 2010 y 2013, fue adquirida por LaMia, una aerolínea de propiedad venezolana que opera desde Bolivia[2][4].

Canibalismo en el avión de un equipo de fútbol

Un avión que transportaba a 81 pasajeros y miembros de la tripulación, incluido el equipo de fútbol brasileño Chapecoense, se estrelló en Colombia el lunes por la noche. Las autoridades dijeron que había seis supervivientes sacados de los restos del avión, según la CNN.

El avión chárter despegó de Bolivia a las 18:18 horas, según CNN, y se informó de problemas eléctricos alrededor de las 22:00 horas, informa ABC News. El avión se estrelló poco después en una zona montañosa del municipio de Antioquía, no muy lejos del aeropuerto internacional José María Córdova de Medellín (Colombia), donde debía llegar el equipo.

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“Gracias a Dios Alan está en el hospital, estable”, escribió. “Estamos rezando por todos los que aún no fueron rescatados y ofrecemos nuestro apoyo a todos sus familiares. Esta es una situación complicada y difícil. Sólo Dios mismo puede darnos fuerza. Gracias Dios”.

“Es una historia de fútbol de Cenicienta. Sólo llevan un par de años en la primera división de Brasil y han llegado a la final de la Copa Sudamericana”, explica Keir Radnedge, de World Soccer Magazine, a la CNN. “Lo que han conseguido en los dos últimos años ha sido simplemente increíble”.

Accidente de avión de la universidad de Marshall

Hasta su improbable trayectoria de la temporada pasada, el Chapecoense era un equipo de segunda fila en el fútbol brasileño. Pero lo que debería haber sido su momento mágico se convirtió en una tragedia nacional, y ahora los supervivientes luchan por seguir adelante.

Tres días antes, un empate de infarto contra el equipo del Papa, San Lorenzo de Argentina, había impulsado al Chapecoense a la fase final de la Copa Sudamericana y había sumido a la ciudad en lo que su alcalde llama “una absurda sensación de euforia”. En 43 años, la Gran Verde nunca había olido un gran campeonato brasileño, y mucho menos había competido por uno de los títulos más prestigiosos del continente. Pero ahora el central titular del equipo, de 1,90 metros, no quería ir.

Neto se dice a sí mismo que si hubiera revelado su sueño a sus compañeros de equipo, que no debían volar a su partido más importante, ninguno le habría escuchado. Estaban condenados. Y él se había encargado de ser testigo.

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¿Con qué fin? Sí, el vuelo 2933 de LaMia se estrelló, y él y otras cinco personas a bordo sobrevivieron. Pero 71 personas -64 que volaban con Chape y siete del personal de LaMia- murieron aquella noche. Después, Neto siguió rezando, pero nada alivió su culpa: por no haber transmitido esa advertencia a sus amigos y colegas, por no haberlos salvado a todos. Vivir con ello era un infierno. Por eso ahora se dice a sí mismo que si hubiera revelado su sueño, si hubiera dicho a los profesionales encallecidos que no debían volar a su partido más importante, nadie le habría escuchado. Estaban condenados. Y él había sido encargado de ser testigo.

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